domingo, 14 de diciembre de 2008

Breve análisis de la Crisis Económica

De lo que más se habla en informativos, periódicos, tertulias de radio y conversaciones de bar desde hace casi un año es la tan famosa crisis económica, pero volvamos por un minuto la vista atrás, un año exactamente. Había comenzado la escalada de precios, la subida de las hipotecas, el valor del barril de Brent aunque por otro lado la bolsa española rozaba casi los dieciséis mil puntos. Pero en la Era de la Información no hace falta mucho para que los mercados internacionales se hundan y los Estados entren en recesión. Lejos quedan ya aquellas cifras del 3.8 % de crecimiento económico en nuestro país. Nos encontramos ante la crisis económica más compleja y preocupante de los últimos años y su posible solución se ve aún hoy muy lejana.

Una vez dijo alguien que “la esencia del neoliberalismo es privatizar beneficios y socializar pérdidas” creo que es la frase que mejor demuestra a lo que nos hemos visto abocados. Paradójicamente los países más ultracapitalistas y defensores del neoliberalismo, a saber Estados Unidos, son los que intervienen directamente en la economía impidiendo que las grandes entidades quiebren y otros países calificados de socialistas, como España, únicamente aplican medidas paliativas esperando que el mercado se reajuste.

Especulación inmobiliaria, aumento desorbitado del Índice de Precios de Consumo, del precio del barril de petróleo y otros intereses demasiado complejos para mí han configurado el marco de esta crisis. Sus culpables han salido ganando con indemnizaciones astronómicas y es la clase media la que sufre las consecuencias. Cuando uno estudia un poco de Filosofía del Estado una de las nociones más básicas que se enseñan es que la clases medias soportan la mayor parte del peso económico del Estado, luego las crisis de las clases medias son las crisis de los Estados. Hace unos años los gobiernos decían: “Hipotecaos, los intereses están bajos, os daremos todas las facilidades del mundo ¿qué puede salir mal?”Pero cuando han llegado los malos tiempos los gobiernos no han estado ahí para ayudar a su clase media hipotecada. Luego claro ninguno sería capaz de pedir explicaciones a los bancos sobre cómo es posible que sus beneficios sean tan desorbitados mientras el resto de la gente padece las consecuencias de la crisis, esto sería impensable porque los gobiernos necesitan a los bancos para que paguen sus carísimas campañas electorales.

Tan bien es curioso observar como los mercados económicos se cambian y se transforman casi por si solos. Cuando comenzó el aumento del IPC paralelamente aumento el Euribor, esto atendía a una razón bastante simple, si aumenta lo segundo, los hipotecados tienen menos efectivo que gastar lo que fomenta el ahorro y por tanto disminuye el consumo y por tanto los precios, como está ocurriendo en estos momentos. La gran contraposición a este problema es que la bajada de los precios provoca el aumento del paro y tampoco hace falta ser licenciado en economía para saber que debido a esto no se puede atacar a la inflación y al paro al mismo tiempo, por eso el paro está creciendo tan desmesuradamente en estos meses y la inflación bajando.

Ejemplar y sin duda la más astuta actuación del mercado fue la del Banco Santander que vendió sus activos inmobiliarios antes de la explosión de la burbuja inmobiliaria. Explosión que se veía venir pero que sin embargo nadie quiso actuar, estábamos demasiado entusiasmados con nuestros beneficios y crecimientos de mercado, sobre endeudando a las familias de medio mundo para que llegado el momento en que todo se hundía dejarlas en la estacada mientras los presidentes de las grandes multinacionales se llenaban los bolsillos gracias a los rescates nacionales pagados con el dinero que con tanto esfuerzo aportaban los contribuyentes. Los culpables de esta crisis son todos, desde los pequeños municipios que vendían el suelo para construir casas a precios desorbitados, los gobiernos que lo permitían, los especuladores que engordaban sus cuentas corrientes, los bancos que asfixiaban a las familias con hipotecas… A esos culpables les pido que arreglen el desastre que han organizado y dejen de socializar pérdidas.

martes, 2 de diciembre de 2008

Politeísmo cristiano

La supremacía del cristianismo como religión monoteísta más importante del mundo se debe a mi parecer a que el cristianismo no es una religión monoteísta sino politeísta, me explico. En la doctrina católica existe un Dios único y verdadero, sin embargo luego este Dios se divide en tres deidades supletorias que forman un todo, Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo. Tal división no se produce en el judaísmo ni en el islamismo. Además el cristianismo ha creado toda una cosmovisión que acompaña a Dios como ángeles, arcángeles y demás seres que conforman la corte celeste. Debido a esa variedad de deidades creo que el cristianismo tiene más probabilidades de sobrevivir que el resto de religiones monoteístas.

domingo, 30 de noviembre de 2008

Proyecto SETI


SETI es el acrónimo del inglés de Search for Extra Terrestrial Intelligence, o Búsqueda de Inteligencia Extraterrestre. Es un proyecto nacido en los 70 bajo el patrocinio de la NASA y el apoyo de algunos de los más famosos astrónomos del siglo XX como Carl Sagan y Frank Drake. El SETI busca señales de radio emitidas en otros sistemas utilizando el radiotelescopio de Arecibo, el segundo más grande del mundo. Debido al gran número de datos obtenidos por el radiotelescopio hace unos años nació el SETI@home, un proyecto de la universidad de Berkley, cuya función es dividir los datos obtenidos en Arecibo y enviarlos a los ordenadores de los usuarios que previamente hayan descargado el programa BOINC. Ya hay unos 5 millones de ordenadores conectados de usuarios de 200 países. Hasta hoy el único indicio de vida inteligente recogido por el SETI ha sido la llamada Señal WOW!. Fue una captación de radio 30 veces más fuerte que el ruido de fondo recogida durante 72 segundos, esto es debido a que el radiotelescopio de Arecibo utiliza la rotación de la Tierra para escanear el cielo solo puede estar sobre un mismo punto durante ese tiempo. Aún hoy no se sabe si realmente pertenecía a una captación extraterrestre, una interferencia de algún satélite o algún fenómeno estelar.
En 1974 un mensaje diseñado por Frank Drake, Carl Sagan y otros científicos fue enviado al cúmulo de estrellas M13. El mensaje tenía una longitud de 1679 bits y contiene información del Sistema Solar, nuestro planeta y el Ser Humano. Fue enviado a un grupo de estrellas muy antiguas y tardara unos 25000 años en llegar y si existe vida y pueden respondernos otros 25000 años en que nos llegue su contestación.


Frank Drake concibió una ecuación con el propósito de estimar el número de civilizaciones en nuestra galaxia susceptibles de poseer emisiones de radio detectables. Dicha ecuación es:
N=R*x Fp x Ne x Fl x FI x Fe x L
Donde:

N representa aquí el número de civilizaciones que podrían comunicarse en nuestra galaxia, la Vía Láctea. Este número depende de varios factores.
R* es el ritmo de formación de estrellas "adecuadas" en la galaxia (estrellas por año).
Fp es la fracción de estrellas que tienen planetas en su órbita.
Ne es el número de esos planetas en el interior de la ecosfera de la estrella (se trata del espacio que la rodea, y que está en condiciones de albergar alguna clase de forma de vida. Demasiado cerca es demasiado caliente; demasiado lejos es demasiado frío.)
Fl es la fracción de esos planetas dentro de la ecosfera en los que la vida se ha desarrollado.
Fi es la fracción de esos planetas en los que la vida inteligente se ha desarrollado.
Fc es la fracción de esos planetas donde la vida inteligente ha desarrollado una tecnología e intenta comunicarse.
L es el lapso de tiempo que una civilización inteligente y comunicativa puede existir (años).

Resumiendo habría la posibilidad de buscar millones de civilizaciones. En contraposición a la Ecuación de Drake surgió la Paradoja de Fermi o Principio de Fermi. Si el contacto con otras civilizaciones no es demasiado extraño según Drake, ¿por qué aún no ha habido tal contacto? La respuesta podría ser más sencilla que la falta de vida. Las distancias en los modelos astronómicos son tan grandes e inabarcables que puede que nuestras señales de radio que apenas llevan 50 años emitiéndose no hayan llegado todavía a ningún mundo con vida inteligente y viceversa. Otras teorías son existen, estuvieron aquí pero nosotros no estábamos. Existen, pero no se comunican con nosotros. Existen, se comunican, pero no los oímos o Ellos todavía no existen.
Y hay otro problema, muchos de los sistemas que observamos en el cielo están a miles de millones de años luz de distancia lo que significa que estamos viendo dichos sistemas miles de millones de años atrás en el pasado, asique es muy posible que observemos sistemas en los que aun no se ha desarrollado vida.


Si les interesa participar en el proyecto SETI vayan http/seti.astroseti.org/setiathome/ y les indicaran los pasos fácilmente.


Solo les pido que hagan un último ejercicio de auto reflexión: hay 400000 millones de estrellas solo en nuestra galaxia, si sólo una de cada millón tuviera planetas y de esas en una de cada millón hubiera vida y si sólo en una por millón hubiera vida inteligente, habría literalmente millones de civilizaciones, sino fuera así, cuanto espacio desaprovechado...

martes, 18 de noviembre de 2008

Pedro Lain Entralgo: "¿Qué es España?", EL PAÍS, 17.10.1994

Hace unos días, el dibujante Máximo tuvo en estas mismas páginas la amistosa
ocurrencia de atribuirme una interrogación y una respuesta. La interrogación:
"¿Qué es España?". La respuesta: "El que la pregunta subsista indica que no se
sabe lo que es".Implícita en la "polémica de la ciencia española", explícita en la
generación del 98, tal pregunta cobró expresión majestuosa y dolorida en este
párrafo de Ortega: "Dios mío, ¿qué es España? En la anchura del orbe, en medio
de las razas innumerables, perdida entre el ayer ilimitado y el mañana sin fin, bajo
la frialdad inmensa y cósmica del parpadeo astral, ¿qué es esta España, este
promontorio espiritual de Europa, esta como proa del alma continental?". Cuando
escribió tan menesterosas palabras, Ortega sabía muy bien lo que en el pasado
había sido España, veía lo que ante sus ojos estaba siendo, aquella España
menguada y desunida, y proyectaba -o soñaba- lo que España podía ser, puesta
seriamente en la faena de conseguirlo. Y desde entonces...

Lo que desde entonces ha sucedido puede resumirse en la frase siguiente: pese a
lo que el propio Ortega dijo e hizo y a lo que dijeron e hicieron los que con él
estaban, su hermoso y generoso proyecto-sueño no ha sido realizado. España no
ha llegado a ser de modo satisfactorio el "sugestivo proyecto de vida en común" en
que -según el propio Ortega- debe tener fundamento la convivencia nacional. La
quiebra del sistema político de la Restauración (1917-1923), la Dictadura de Primo
de Rivera (1923-1930), el por desgracia fracasado intento de la II República (1931-
1936) y la España de los vencedores en la guerra civil (1939-1975) son otras,
tantas etapas del triste destino que durante más de medio siglo iba a conocer ese
permanente ideal. ¿Lo es, también, la transcurrida desde esa última fecha?
Hace como cinco lustros -todavía, por tanto, en pleno franquismo- propuse ver en
el patente o soterrado conflicto que en los siglos XIX y XX ha sido la vida española
hasta cuatro motivos principales: la radicalidad en el modo de vivir la discrepancia
religioso-ideológica; una desigualdad socioeconómica capaz de provocar estallidos
violentos; la paulatina conversión de los regionalismos en nacionalismos; el rudo
contraste entre las formas de vida más o menos arcaicas de muchos españoles
rurales y las más o menos actualizadas de no pocos españoles urbanos. Sin
resolver aceptablemente esas cuatro tensiones internas de nuestra convivencia
social, la vida histórica de España no podría ser nunca un sugestivo proyecto de la
vida en común. ¿Iba a serlo después de 1975?

Vayamos por partes. La tremenda experiencia de la guerra civil ha servido, al
menos, para que las discrepancias de orden religioso e ideológico, ineludibles en
toda sociedad civil, perdieran la desmesura anterior a ellas. Aunque las diferencias
de orden socioeconómico siguen siendo grandes -paro, bolsas de miseria, gente
guapa-, algo se han atenuado; en cualquier caso, obreros y empresarios no
quieren renunciar al diálogo entre ellos. A la vez, el pantalón vaquero, la discoteca,
la televisión y acaso el wonderbra homologan en buena medida la población rural y
la urbana.

Párrafo aparte merece el problema dimanante de nuestra interna diversidad. Mal
resuelto durante la etapa parlamentaria de la Restauración, torpemente tratado por
la Dictadura de Primo de Rivera, impedida su posible resolución por la brevedad
de la II República, torpísimamente desconocido o pisoteado por el franquismo,
pareció que con la proclamación constitucional de "Estado de las autonomías"
como modelo de nuestra convivencia política íbamos a movernos hacia su
definitivo ocaso. No ha sido así. ¿Por qué?

A mi modo de ver, porque no se ha cumplido de manera adecuada algo que. el
texto constitucional tácitamente exige: una declaración bien pensada y bien
articulada de lo que había de dar unidad política y cultural a la suma de las
diversas y deseables autonomías territoriales emergentes de ese texto. La
Constitución establecía como principio constitutivo de España la estructura
autonómica de su realidad; y puesto que en la estructura el todo es más que la
suma de las partes -en esto se diferencia de la mezcla y del montón-, era
necesario indicar con cierta precisión la posible y deseable consistencia del todo
que realmente es España, si no se la quiere ver como mezcla o montón de
entidades históricas radicalmente distintas entre sí. A lo largo de 15 años, las
comunidades autónomas han ido afirmando y reclamando, tal como ellas los
entienden, sus respectivos derechos, nunca sus respectivos deberes en tanto que
partes solidarias de un todo. Que yo recuerde, ninguno de los Gobiernos centrales
ulteriores a 1975 ha dicho con la necesaria explicitud cómo ha de ser entendida
esa base unitaria de la pluralidad autonómica para que un proyecto de vida
histórica en común sea al fin posible y comience a ser real entre los españoles.
Podrán decir los sucesivos miembros de esos Gobiernos que hay una moneda
común, un código civil común, un ejército común, una red ferroviaria común,
etcétera. Por el momento -sólo por el momento-, todo eso es tan necesario como
cierto. Pero siendo necesario, no es por sí solo suficiente, porque esas realidades
y las que a ellas sean agregadas no constituyen un proyecto (le vida en común
mínimamente sugestivo, son tan sólo los instrumentos que harán posible, cuando
exista, su efectiva realización.

Para mí, reiteradamente lo he dicho, la necesaria unidad y la innegable diversidad
de la existencia histórica de España -"una y diversa España" es mi fórmula- exigen
el cumplimiento de un doble requisito: uno de hecho, admitir que en España
coexisten y deben coexistir la lengua y la cultura comunes a todos los españoles y
las lenguas y las culturas que componen nuestra diversidad; otro de intención,
lograr que tal admisión sea generalmente aceptada sin mutuo recelo, más aún, con
buena voluntad. El Gobierno central no puede, como es obvio, imponer esa buena
voluntad, pero sí hacer lo posible para que se produzca; debe, y con obligación
grave, establecer las reglas de juego para que la vigencia de la lengua y la cultura
comunes sea aceptada y real. Por su parte, los Gobiernos autonómicos deberán
mostrar con su conducta que el ejercicio constitucional de la autonomía no sólo
consiste en autoafirmarse y en exigir competencias, y que ese ejercicio nunca será
un primer paso para evitar el desgarramiento de España si no lleva consigo la
admisión de que antes hablé y la extensión de ella entre los habitantes de sus
respectivos territorios.

Tal como yo la veo -¿ingenuamente?-, ésta debe ser la meta de la convivencia
española y ésta es la primera conditio sine qua non para su efectivo logro: que la
lengua y la cultura de los catalanes, los gallegos y los vascos sean primariamente
suyas para los que en el catalán, en el gallego y en el euskera tengan su lengua y
su cultura maternas, pero que, a la vez, consideren también suyas la lengua y la
cultura castellanas; que, los castellanohablantes en Cataluña, Galicia y Euskadi
sientan como primariamente suyas la lengua y la cultura castellanas, pero como
también suyas la lengua y la cultura de la comunidad autónoma en que residen:
que en cada uno de los niveles de la educación, los restantes españoles sean
educados para el conocimiento y la estimación de las culturas que con la común
forman la total y unitaria cultura española. Con buena voluntad, todo ello sería
fácilmente alcanzable. Éste es, sin embargo, el verdadero problema. Porque
¿podrá realmente alcanzarse la existencia de la buena voluntad?
Me limitaré al caso de Cataluña y al de Euskadi. La televisión nos hace ver y oír
cómo los catalanes Pujol y Roca y cómo los vascos Ardanza y Arzalluz hablan con
perfección el castellano, y a veces con elocuencia. No puedo admitir, en
consecuencia, que no empleen el castellano como lengua también suya, y que, a
través de ella, como también suya consideren la cultura en ella expresada; cultura
que, con cuantas deficiencias se quiera, sólo como un tesoro puede ser vista. Pues
bien: ¿por qué los catalanes Pujol y Roca y los vascos Ardanza y Arzalluz pueden
no querer que sus nietos y sus bisnietos hablen y escriban como ellos tanto su
respectiva lengua vernácula como -a la vez- la castellana, y que
consiguientemente conozcan y estimen la cultura que se ha expresado en ella?
¿Por qué, pues, no ponen los medios necesarios para que así suceda? Conocer la
lengua y la cultura comunes a todos los españoles ¿impidió a Verdaguer y
Maragall, a Riba y Camer, a Foix y Manent, a Pla y Espriu escribir como
escribieron y ser tan catalanes como fueron?

Bien sé que en la Cataluña actual todavía no existe lo que temo. Periódicos, y
editoriales que son honra de España entera, y -con ellos- la excelente pléyade de
narradores, articulistas y docentes que saben conciliar su amor a Cataluña con el
buen uso del castellano, día a día lo impiden. Admito, incluso, que el empleo del
castellano como lengua instrumental -esto es: como recurso para la relación
coloquial con madrileños, aragoneses, andaluces, gallegos y vascos- perdurará en
Cataluña, mientras no se impongan' los independentistas. Pero si no se cumplen
con buena voluntad los requisitos antes apuntados, no puedo eludir este temor:
que los nietos y los bisnietos de Pujol y Roca, e incluso los nietos y los bisnietos de
Ardanza y de Arzalluz, vean como ajenas, como no suyas, la lengua y la cultura
castellanas. Y si ese temor no es compartido por quienes central y
autonómicamente dirigen nuestros destinos, y unos y otros no hacen lo posible
para convertirlo en esperanza, acaso dentro de un siglo -mañana, como quien
dice- haya que contestar a la pregunta con que Máximo acaba de distinguirme
diciendo: "Mire, amigo: yo sólo puedo decirle cómo era España y lo que España
pudo ser y no fue",.